Sajjana-Toshani, junio de 1927, Vol. 25
El complementario de Dios 3
Por tanto, si deseamos ardiente y sinceramente consagrar nuestra vida al servicio eterno de la Verdad Absoluta, Krishna, debemos orarle a Él con toda sinceridad para que nos proporcione una Guía conforme a Su Propio Corazón (y no conforme a nuestro corazón, que siempre engaña, ni conforme a los caprichos emocionales); y no dudar nunca de que Él bondadosamente nos enviará a Su Agente más querido y de mayor confianza, Su complementario. En verdad, excepto el Representante del propio Krishna, nadie está capacitado para ocupar la suma responsabilidad del cargo de Guía Espiritual.
Por tanto, debemos elegir un Guru con enorme cuidado. Es imposible para el hombre, que siempre está confundido por los sentidos o las manifestaciones fenoménicas, elegir un Guru, un Ser que no pertenece a este Mundo, que es un ser trascendental, que ha condescendido a venir a la Tierra conforme a la Voluntad de Dios.
Ningún sacerdote profesional o predicador con su lengua al servicio del mejor postor puede adoptar la posición de Guru. Los mercenarios son impulsados en realidad por motivos personales, intereses egoístas y vanidad, y a diferencia de una Verdadera Guía Espiritual, no les mueve únicamente la Gloria de Dios y el bien de las almas caídas.
Del mismo modo que un hombre esposado y cargado de grilletes no puede quitar las cadenas a otro que se halla en su misma situación, aquel que pretende ser Guru pero se halla él mismo en las garras de maya, no puede liberar a otros del mismo peligro.
La elección de una Guía Espiritual no es nunca cuestión hereditaria. Tal como antes hemos dicho que nuestra Guía Espiritual debe ser un Enviado de Dios, el Representante directo de Krishna, las referencias mundanas carecen de valor en Su caso. Incluso el más elemental sentido común nos dice que ser hijo de médico no necesariamente significa ser médico.
El Representante de Krishna aparece en este mundo sin consideraciones de herencia. Sri Mahaprabhu dice:
kiba vipra kiba nyasi, sudra kene naya
yei krishna tatva vetta sei guru haya
Tanto si procede de una familia Brahmana, o se presenta como un sannyasin o incluso si nace en este mundo en una familia shudra, quien está bien versado en Krishna-tatva (el conocimiento trascendental de Krishna) es el Único apto para ser Guía Espiritual.
De esto, por tanto, se desprende que ni los elevacionistas ni los salvacionistas están capacitados para ser Guru, porque ellos mismos se hallan en estado de carencia (abhava) y no en su posición natural y verdadera (svabhava).
La persona que ha perdido su posición natural, es decir, el servicio eterno de Krishna, que es la única función eterna del Alma (jivatma), se halla en un estado de carencia y, arrastrado por la energía de maya, trata de satisfacer sus deseos con cosas que son mundanas. De ese modo, piensa en superar sus carencias adoptando a veces la postura del elevacionista, para así disfrutar del sabor del licor soma, tener mujeres, oro y fama en este mundo y más allá de éste, y otras veces, ignorando en modo crítico esta actitud hedonista, adopta una visión pesimista del mundo y actúa como un salvacionista.
Ambos son personas necesitadas, y es cuestión de sentido común que una persona necesitada no puede resolver las necesidades de otra. Los shastras ordenan evitar estrictamente toda dependencia espiritual con respecto a esas categorías de personas.
Por tanto, es competencia nuestra refugiarnos en los Santos pies de un Devoto, que sirva a Krishna, por todos los medios y en todo momento.
En conclusión, postrémonos a los Santos Pies de Gurudeva, Quien no es otra cosa que el complementario de Krishna y que, siendo Bondad Encarnada, está siempre ocupado en operar los ojos de las jivas, aquejados de las cataratas de la ignorancia, con el bisturí del conocimiento trascendental, abriendo así sus ojos espirituales eternos y ungiéndolos con el colirio del amor puro y desinteresado por Krishna.
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