martedì 27 settembre 2011

Sajjana Toshani - Julio 1927 - PUNTOS DE VISTA RELIGIOSOS 3

No hay la menor duda acerca del hecho de que esas diferencias de tendencia son una segunda naturaleza en el caso de seres que, desde tiempo inmemorial, han apartado su mirada de Dios. Las distintas escuelas de opinión han surgido para defender la diversidad de tendencias debidas a las diferencias en la percepción del mundo obtenidas mediante el ejercicio de los sentidos externos, y la estrechez de miras así generada no hace más que aumentar las diferencias y hostilidades mutuas.



Es éste el motivo por el que los distintos puntos de vista religiosos o filosóficos técnicamente se denominan vadas sampradáyicos (teorías, credos sectáreos y controversias).



Si se reflexiona un poco, vemos que el objetivo final cuyo logro es la finalidad de esas teorías o credos, resulta siempre uno u otro de los cuatro purusharthas (objetivos principales de la vida humana), es decir: dharma, artha, kama y moksha (mérito religioso, prosperidad mundana, deseo de disfrutes sensuales y emancipación). Todos esos esfuerzos para alcanzar esos "objetos de la vida humana" se basan en conocimiento externo o no espiritual (achit) de la realidad obtenido mediante los sentidos.



La gratificación de los sentidos o los deseos egoistas es el resultado de esos esfuerzos. La inexperiencia mostrada en la investigación de la realidad absoluta, confundiendo así el conocimiento material con el espiritual da lugar al esfuerzo para establecer un compromiso entre la materia y el espíritu simplemente poniéndolos bajo la misma categoría.



Así, ese objetivo de alcanzar los antedichos “cuatro objetos de la vida humana es responsable de la cada vez mayor estrechez de miras de las distintas escuelas especulativas y sectas religiosas.



Sri Shankara, el acharya (maestro que enseña con su propio ejemplo) de la doctrina de la “realidad inteligente no diferenciada" (chinnirvishesa vada), adoptando el sistema de adoración de los cinco dioses (panchopasana) ha establecido un compromiso entre el mérito religioso, la prosperidad mundana, la complacencia de los sentidos y la emancipación. En el sistema pancharatra (un sistema que inculca cinco formas distintas de conocimiento), la Purusha Samhita establece que el hombre debe adorar el Sol (Surya) para obtener mérito religioso, a Ganesha para la prosperidad mundana, a Sakti (la energía femenina) para la complacencia de los sentidos y a Shiva o Rudra para la emancipación.



En su opinión, al alcanzar el éxito (siddhi) a raíz de una forma de adoración que es búsqueda de lo temporal (anitya) en la que el adorador tiene que entender que el objeto de adoración es en realidad irreal o temporal (achit o anitya), la diferencia entre, o las especificaciones de el adorado y el adorador desaparece, y con esta “realización de la unidad” (advaita-siddhi) o el “estado no diferenciado” (nirvishesa), se obtiene el objeto supremo de deseo.



Por ese motivo, la forma de adoración de Vishnu que se basa en el deseo egoísta (por ejemplo, en determinados lugares, la adoración de Dadhivamana para liberarse de la enfermedad, la tristeza y el miedo), también se incluye en esa "adoración quíntuple"; en el caso de esa adoración de Vishnu, el objetivo que se desea también es la “destrucción del adorado” o “el logro del Brahman no diferenciado en la forma de la elisión completa del ser individual”. Por eso vemos que la “adoración de los cinco” basada en estas doctrinas no puede por ningún motivo ser nunca el “deber supremo (parama)” o el “dharma eterno (shasvata), permanente (sanatana) y constante (nitya) dharma de la jiva".

Sajjana Toshani - julio 1927- 2

Vemos así que la visiòn completa de la realidad a través del completo cese de todo lo ilusorio, no puede obtenerse mediante la senda del razonamiento abstracto, pero sí puede obtenerse siguiendo el camino de la Guía Espiritual y el discípulo o escuchando el kirtana.

Los shastras y la tradición piadosa proclaman que esa senda es la de del bhakti, la devoción. Sruti (escuchar) es otro nombre de los Vedas.

Abandonar esa senda de srauta, de aceptación de los Vedas, y adquirir conocimiento usando como instrumento los órganos de sentidos, que se contradicen unos a otros y nos engañan a cada paso, adoptando, bajo la impresión de que constituye nuestra principal garantía, el testimonio de la percepción directa, la inferencia, la tradición, etc., o en otras palabras, todos los medios con excepción de las fuentes de autoridad, los Vedas, nos lleva una posición que asumimos peca de insostenible a los ojos de un analista dialéctico con visión más clara. Con ese método nunca podremos alcanzar el conocimiento absoluto.


Comte, el famoso filósofo nacido en uno de los países del Occidente, defendiendo la realidad de la materia, nos ha dejado una amplia exposición detallada, basada en el método inductivo y en su propia experiencia personal materialista. Aunque proclama ser realista, su método de exposición basado enteramente en la percepción de los objetos materiales, fracasa necesariamente a la hora de abordar la realidad trascendental.


De la misma manera, la mayoría de los filósofos y sectas religiosas conciben el objetivo a alcanzar como la Verdad no diferenciada, en oposición a la materia diferenciada, y se esfuerzan por abordarla con ayuda de la experiencia personal, producto de los sentidos materiales de cada uno.

Con esos esfuerzos, y pese a todo el éxito alcanzado a la hora de embellecer elaboradamente el cuerpo de opiniones de sus respectivas sectas, esos pensadores sólo han contribuido a aumentar o consolidar el estrecho punto de vista de su grupo, su partido o su secta.

Todas esas especulaciones religiosas o filosóficas no generan la armonía o la unidad universales, porque no se basan en el principio de una Verdad Absoluta, de modo que lo que hacen es propagar mediante sus métodos la estrechez de su punto de vista.

Todos esos cuerpos de opinión sectaria también se hallan a una distancia cada vez mayor del ideal básico del conocimiento de la Realidad Absoluta, y en lugar de armonía, crean paso a paso, bajo el nombre de la igualdad, enormes barreras divisorias. Si investigamos la causa de esto, vemos que las diferencias sectáreas son el producto de las distintas inclinaciones que surgen debido a la gran fuerza de la función mental.